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By SmartWallboxes
Elegir el interruptor diferencial adecuado es una de las decisiones más importantes —y peor entendidas— al instalar un punto de recarga para coche eléctrico. La duda más habitual es si conviene un diferencial tipo A o tipo B: el segundo es más caro, pero también más completo. En este artículo te explicamos qué diferencia hay entre ambos, qué dice la normativa y por qué en los cargadores trifásicos la balanza se inclina hacia el tipo B.
Qué hace un diferencial y por qué es crítico en la recarga
El interruptor diferencial protege a las personas frente a contactos eléctricos y ayuda a prevenir incendios. Vigila que la corriente que entra por los conductores activos sea igual a la que regresa; si detecta una diferencia —una fuga hacia tierra— por encima de su sensibilidad (habitualmente 30 mA en recarga de vehículo eléctrico), corta el suministro. El problema es que no todos los diferenciales «ven» el mismo tipo de fuga, y un cargador no es una carga convencional: su electrónica de potencia puede generar corrientes de fuga con componente continua que un diferencial corriente no es capaz de detectar.

Diferencial tipo A: qué detecta y dónde se queda corto
El tipo A es el más extendido en instalaciones domésticas. Detecta correctamente las corrientes de fuga alternas y las pulsantes (corriente alterna rectificada), que cubren la mayoría de aparatos del hogar. Sin embargo, tiene un punto ciego: no garantiza la detección de corrientes continuas lisas superiores a 6 mA. Si en el circuito aparece ese tipo de fuga —algo posible en la electrónica de un cargador—, el diferencial tipo A puede saturarse magnéticamente y quedar «cegado», dejando de proteger sin que nadie lo advierta. Por eso, en recarga de vehículo eléctrico, un tipo A «a secas» no suele ser suficiente.
Diferencial tipo B: protección también frente a la corriente continua
El tipo B, regulado por la norma UNE-EN 62423, ofrece la protección más completa. Además de las fugas alternas y pulsantes, detecta corrientes continuas lisas (típicamente hasta unos 10 mA) y fugas de alta frecuencia, justo el tipo de defectos que pueden originar los convertidores e inversores presentes en los cargadores. Es, por tanto, la solución de referencia cuando se quiere cubrir cualquier escenario de fuga. Su contrapartida es el precio: un tipo B es notablemente más caro que un tipo A, por lo que conviene saber cuándo es realmente necesario.

La alternativa que admite la normativa: tipo A + detección de 6 mA
La normativa de recarga (la ITC-BT-52 y la UNE-HD 60364-7-722) no obliga siempre a instalar un tipo B. Para la recarga en modo 3 admite dos caminos equivalentes:
- Instalar un diferencial tipo B; o
- Instalar un diferencial tipo A combinado con un dispositivo de detección de corriente continua (RDC-DD) conforme a la norma IEC 62955, que desconecta el circuito cuando aparece una fuga continua superior a 6 mA, evitando que el tipo A quede inutilizado.
La buena noticia es que muchos wallbox domésticos —de fabricantes como Orbis, V2C, Circutor, Schneider o ABB— ya integran de fábrica esa detección de 6 mA. En esos casos basta con un diferencial tipo A aguas arriba, lo que simplifica el cuadro y reduce el coste de la instalación. Si quieres profundizar en por qué estas fugas en continua son tan críticas, lo explicamos en detalle en nuestro artículo sobre fugas DC en cargadores para coche eléctrico. El error más común es montar directamente un tipo B sin comprobar si el cargador ya resuelve la parte de continua o, peor, instalar un tipo AC porque es más barato, una opción que queda descartada en recarga de vehículo eléctrico.
¿Y en los cargadores trifásicos? Aquí gana el tipo B
En los cargadores trifásicos (habitualmente de 11 o 22 kW) la recomendación se inclina con claridad hacia el tipo B. El motivo es técnico: la electrónica de potencia de estos equipos puede generar corrientes de fuga con componente de corriente continua lisa, y la solución de detección de 6 mA está pensada y homologada sobre todo para escenarios monofásicos. Un diferencial tipo B no solo detecta esa corriente continua, sino que ofrece mejor continuidad de servicio y un comportamiento más robusto frente a este tipo de defectos. Por eso, tanto los fabricantes de cargadores trifásicos como los principales fabricantes de protección recomiendan el tipo B, salvo que el equipo integre una solución equivalente expresamente válida para instalaciones trifásicas.
Conviene recordar, además, un detalle de instalación: en monofásica el diferencial es de 2 polos y en trifásica, de 4 polos, para abrir todos los conductores activos en caso de defecto.

Cómo elegir entre diferencial tipo A o tipo B: resumen práctico
- Consulta siempre el manual del cargador. Si el fabricante exige un tipo concreto, hay que respetarlo.
- Cargador monofásico con detección de 6 mA integrada: suele bastar un tipo A (30 mA, 2 polos) aguas arriba.
- Cargador monofásico sin detección integrada: tipo B, o tipo A + dispositivo RDC-DD.
- Cargador trifásico: tipo B (30 mA, 4 polos) como opción recomendada.
- Evita el tipo AC: no es válido para la recarga de vehículo eléctrico.
Conclusión
La diferencia entre un diferencial tipo A y uno tipo B no es un capricho técnico: tiene que ver con qué fugas es capaz de detectar cada uno y, en última instancia, con la seguridad de las personas. En instalaciones monofásicas con un wallbox que ya incorpora la detección de 6 mA, un tipo A bien dimensionado cumple sobradamente. En cambio, en cargadores trifásicos —o cuando el equipo no resuelve la componente continua— el tipo B es la opción más segura y recomendable. Ante la duda, lo más prudente es dejar el diseño de las protecciones en manos de un instalador especializado que conozca la ITC-BT-52 y las características concretas de tu cargador.


