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By SmartWallboxes
Si has estrenado coche eléctrico, seguramente ya te ha pasado: por ciudad y carretera secundaria la autonomía cuadra o incluso sobra, pero en cuanto te metes en la AP-7 el porcentaje baja a una velocidad que no te esperabas. No es cosa tuya ni del coche, y tampoco es que el tuyo venga mal. El consumo a 120 km/h es sencillamente mucho mayor, y por una razón física que conviene entender.
Lo explicamos con números, y luego con lo que eso significa para planificar un viaje de verdad.
Por qué el consumo a 120 km/h se dispara
A cualquier velocidad, tu coche pelea contra dos fuerzas principales: la resistencia de la rodadura, que es la fricción de los neumáticos contra el asfalto, y la resistencia aerodinámica, que es el aire que tiene que apartar.
La rodadura es bastante constante. La aerodinámica no: crece con el cuadrado de la velocidad. Si doblas la velocidad, la fuerza que tienes que vencer se multiplica por cuatro.
Y como la potencia es fuerza por velocidad, la potencia que necesitas para vencer el aire crece con el cubo de la velocidad. Esa es toda la explicación: a 50 km/h el aire casi no cuenta, a 120 es con diferencia lo que más energía te cuesta.
En un coche térmico esto también pasa, pero se nota menos porque el motor de gasolina es más eficiente a régimen alto que ralentizando en ciudad. Con el consumo a 120 km/h de un eléctrico pasa al revés: el motor va fino a cualquier régimen, así que la penalización aerodinámica aparece desnuda.

Las cifras del consumo a 120 km/h, velocidad a velocidad
Hemos calculado el consumo de un SUV eléctrico tipo —unos 1.900 kg, coeficiente aerodinámico de 0,28 y 2,3 m² de superficie frontal— a velocidad constante en llano:
- 80 km/h → unos 12,8 kWh/100 km
- 90 km/h → unos 14,3 kWh/100 km
- 100 km/h → unos 16,1 kWh/100 km
- 110 km/h → unos 18,1 kWh/100 km
- 120 km/h → unos 20,2 kWh/100 km
- 130 km/h → unos 22,6 kWh/100 km
Es decir: el consumo a 120 km/h es un 41 % mayor que a 90, y un 26 % mayor que a 100.
Un aviso honesto sobre estas cifras: salen de un modelo físico con los parámetros que acabamos de decir, no de una medición en pista. Tu coche puede estar bastante por encima o por debajo según su peso, su aerodinámica y sus neumáticos. Lo que no cambia es la forma de la curva: la penalización por velocidad está ahí en todos los coches eléctricos.

Lo que el consumo a 120 km/h le hace a tu autonomía
Aquí el consumo a 120 km/h deja de ser teoría. Con una batería de 60 kWh útiles:
- A 90 km/h constantes: alrededor de 419 km
- A 120 km/h constantes: alrededor de 297 km
Son 122 kilómetros de diferencia en el mismo coche con la misma batería. Esa es la razón por la que la autonomía homologada parece optimista: el ciclo de homologación incluye tramos urbanos y de carretera, no una hora seguida a 120.
Y hay un efecto que la gente no calcula: ir más rápido tampoco te hace llegar mucho antes, porque te obliga a una parada de carga extra. En un trayecto de 400 km, los veinte minutos que ganas a 120 te los come la recarga que a 100 no habrías necesitado.
El frío y la lluvia lo empeoran
El consumo a 120 km/h en pleno invierno es todavía más alto, por dos motivos que se suman: la calefacción tira directamente de la batería, y el aire frío es más denso, así que opone más resistencia.
La lluvia añade lo suyo: el agua en el asfalto aumenta la resistencia a la rodadura de forma apreciable. Lo tratamos a fondo en autonomía del coche eléctrico en invierno.
¿Y si voy a 130?
Merece la pena detenerse aquí, porque es donde más gente se sorprende. Pasar de 120 a 130 km/h, solo diez kilómetros por hora más, sube el consumo otro 12 %: de 20,2 a 22,6 kWh/100 km.
Con la misma batería de 60 kWh, la autonomía cae de unos 297 km a unos 265. Treinta kilómetros menos por ir diez más rápido. En un trayecto Barcelona-Valencia eso puede ser exactamente la diferencia entre parar una vez o dos.
Y al revés funciona igual de bien: el salto de 130 a 110 recorta casi una quinta parte del gasto.
Qué puedes hacer con el consumo a 120 km/h
No se trata de ir despacio por sistema, sino de saber dónde están las palancas:
- Bajar de 120 a 110 te ahorra en torno a un 10 %. Son diez minutos más en 200 km y, a cambio, puede que te ahorres una parada.
- Revisa la presión de los neumáticos. Es lo más barato y lo que más se descuida. Unas décimas por debajo se pagan en rodadura durante todo el viaje.
- Quita la baca y el portabicis cuando no los uses. Un portaequipajes de techo puede dispararte el consumo en autopista, que es justo donde la aerodinámica manda.
- Usa el preacondicionamiento. Climatizar el coche enchufado, antes de salir, gasta de la red en vez de la batería.
- Sal de casa al 100 %. Parece obvio, pero es la palanca más grande de todas y la única que depende solo de ti.
Por qué esto refuerza el argumento de cargar en casa
Hay una conclusión práctica que suele pasarse por alto. Cuanto peor es el consumo a 120 km/h, más valor tiene empezar el viaje con la batería llena, y más caro sale depender de la recarga pública.
Cargar en una electrolinera rápida cuesta varias veces lo que cuesta cargar en casa de madrugada. Si haces viajes largos con frecuencia y no tienes punto de recarga propio, el sobrecoste anual es considerable: cada kilómetro de más que consumes en autopista lo estás pagando a precio de electrolinera.
Con un cargador en casa sales siempre al 100 % y las paradas en ruta son las imprescindibles, no las de rescate.

En resumen
El consumo a 120 km/h es aproximadamente un 41 % mayor que a 90 km/h, y eso se traduce en unos 120 km menos de autonomía en una batería de 60 kWh. No es un defecto del coche eléctrico: es física, y le pasa a cualquier vehículo. Lo que cambia es que en el eléctrico lo ves en la pantalla en tiempo real.
La forma más eficaz de que no te condicione es salir de casa cargado. Si quieres poner un punto de recarga en tu vivienda o en tu plaza de parking comunitario, la visita técnica es gratuita y trabajamos en toda Cataluña.

