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By SmartWallboxes
Cargar el coche eléctrico en el trabajo es una de las soluciones más lógicas y menos aprovechadas: el vehículo pasa ocho horas parado justo cuando más barata y limpia es la energía. Para la empresa es una ventaja competitiva; para el empleado, la respuesta a no tener garaje en casa. Te explicamos cómo montarlo.
Por qué tiene sentido cargar el coche eléctrico en el trabajo
- El coche está parado muchas horas: con carga lenta y barata basta, sin necesidad de equipos rápidos y caros.
- Coincide con el sol: si la empresa tiene placas solares, el consumo diurno encaja perfectamente con la producción fotovoltaica.
- Cuida la batería: la carga lenta prolongada es la más respetuosa con la vida útil del vehículo.
- Resuelve el gran problema: quien vive en un piso sin plaza puede pasarse al eléctrico gracias a la carga en el trabajo.

Beneficios para la empresa
Más allá de la buena imagen, cargar el coche eléctrico en el trabajo aporta ventajas concretas:
- Retención de talento: es un beneficio muy valorado y de coste contenido frente a otros incentivos.
- Sostenibilidad demostrable: contribuye a los objetivos ambientales y de reporte de la empresa.
- Atracción de clientes: si recibes visitas, ofrecer recarga es un motivo más para elegirte.
- Flota propia: si electrificas vehículos de empresa, la infraestructura ya está.
- Nuevos ingresos: con el sistema de e-credits, la electricidad renovable suministrada podrá certificarse y venderse a partir de 2027.
Qué necesitas para cargar el coche eléctrico en el trabajo
- Estudio de la instalación: potencia disponible en el edificio y estado del cuadro.
- Número de puntos: mejor empezar con los necesarios y dejar preinstalación para ampliar.
- Gestión y balanceo de carga: imprescindible con varios puntos, para repartir la potencia sin superar la contratada.
- Sistema de identificación: tarjetas RFID o app para saber quién carga y cuánto.
- Protecciones y legalización conforme a la ITC-BT-52.
¿Gratis para el empleado o de pago?
Es la pregunta que siempre surge, y hay tres modelos válidos:
- Gratuito: se trata como un beneficio social más. Sencillo de gestionar y muy valorado, aunque conviene revisar su tratamiento como retribución en especie con tu asesoría.
- Repercutiendo el consumo: cada usuario paga su energía mediante identificación individual. Es el modelo más equitativo cuando hay muchos usuarios.
- Mixto: una cantidad gratuita al mes y el exceso a cargo del empleado.
Con un sistema de gestión que registre cada sesión, cualquiera de los tres es fácil de aplicar.

Cuántos puntos instalar
Un error frecuente es montar demasiados de golpe. Lo eficiente es:
- Empezar con pocos puntos ajustados a los vehículos eléctricos actuales de la plantilla.
- Dejar preinstalación en el aparcamiento para ampliar sin obra.
- Usar carga lenta compartida: con 8 horas de jornada, un punto puede dar servicio a más de un vehículo si se organiza.
Tienes el detalle de la infraestructura común en nuestra guía de preinstalación de cargador.
Normativa a tener en cuenta
Si el aparcamiento es interior o subterráneo, además del REBT y la ITC-BT-52 hay que contemplar la normativa de bomberos aplicable en Cataluña a aparcamientos con infraestructura de recarga. Lo gestiona el instalador dentro del proyecto; lo vemos en nuestro artículo sobre la normativa de bomberos para puntos de recarga.
Cuánto cuesta montarlo
El presupuesto para cargar el coche eléctrico en el trabajo depende sobre todo de tres variables:
- Número de puntos que instales de inicio.
- Distancia entre el cuadro eléctrico y las plazas: es la partida que más varía.
- Sistema de gestión e identificación de usuarios, si lo necesitas.
Una preinstalación bien planteada abarata mucho las ampliaciones posteriores: la obra grande se hace una sola vez y añadir puntos después es rápido y barato.

Errores habituales que conviene evitar
- Instalar carga rápida sin necesitarla: encarece la obra y no aporta nada si el coche pasa la jornada aparcado.
- No prever el crecimiento: montar puntos sueltos sin infraestructura común obliga a repetir obra cada año.
- Olvidar el balanceo de carga: con varios vehículos cargando a la vez se puede superar la potencia contratada.
- No definir las reglas de uso desde el principio: quién puede cargar, en qué plazas y si se repercute el consumo.
Cómo organizar el uso entre empleados
Con más demanda que puntos, unas normas sencillas evitan conflictos:
- Turnos o reservas mediante la app del sistema de gestión.
- Límite por sesión en kWh o en horas, para que roten los usuarios.
- Prioridad para quien no puede cargar en casa, que es quien más lo necesita.
La experiencia dice que basta con reglas claras y comunicadas; el sistema de gestión se encarga del resto.
Preguntas frecuentes sobre cargar el coche eléctrico en el trabajo
¿Está obligada la empresa a instalar puntos de recarga?
Con carácter general no, salvo supuestos concretos de obra nueva o reforma según la normativa de edificación aplicable. En la mayoría de casos es una decisión voluntaria de la empresa. Puedes consultar la instrucción técnica de referencia, la ITC-BT-52, en el BOE.
¿Qué potencia hace falta por punto?
Para una jornada laboral, la carga lenta o semirrápida es más que suficiente. No necesitas carga rápida, que encarece mucho la instalación.
¿Cómo controlo quién carga y cuánto?
Con identificación por tarjeta RFID o app: el sistema registra cada sesión por usuario y permite repercutir el consumo si lo deseas.
¿Puedo combinarlo con placas solares?
Es la combinación ideal, porque el consumo se concentra en horario diurno. Puedes verlo en cargadores y energía solar y en puntos de recarga para empresas. Pídenos un estudio sin compromiso.

