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By SmartWallboxes
Las baterías de iones de litio están por todas partes: en la electrónica de consumo, en el almacenamiento de energía y, sobre todo, en los coches eléctricos, que ganan cuota de mercado a gran velocidad. Según la Agencia Internacional de la Energía, en 2025 se superaron los 20 millones de coches eléctricos vendidos en el mundo —uno de cada cuatro coches nuevos— y en 2026 se espera que ronden los 23 millones, cerca del 30 % del mercado global.
El transporte por carretera representa una parte enorme de la demanda mundial de petróleo, por lo que electrificarlo es clave para la descarbonización. Y el avance es rápido: los coches eléctricos ya suponen alrededor de una cuarta parte de los vehículos nuevos vendidos en el mundo, y su cuota no deja de crecer año tras año.

Baterías para coches eléctricos
Se espera que las ventas de vehículos eléctricos sigan aumentando considerablemente en los próximos años, gracias al apoyo de las políticas, a las mejoras en la densidad y el coste de las baterías para coches eléctricos, a la mayor difusión de la infraestructura de recarga y a la mayor aceptación de los vehículos por parte de los fabricantes. Bloomberg New Energy Finance (BNEF) calcula que, para conseguir un parque móvil mundial de cero emisiones en 2050, los vehículos de cero emisiones deben representar el 60% de las ventas mundiales de vehículos de pasajeros nuevos en 2030.
Actualmente, el énfasis recae en las baterías para coches eléctricos de iones de litio para llevar a cabo esta revolución, ya que ofrecen el enfoque más económico y eficiente para descarbonizar el transporte por carretera. Esto no sólo supondrá una enorme carga para las materias primas de las baterías -litio, cobalto, manganeso, níquel-, sino también para la demanda de electricidad, que requerirá la mejora de las infraestructuras y de la red.

Las energías renovables son otro componente clave de la transición energética y el ritmo de su implantación sigue acelerándose, estimulado por su creciente competitividad en costes y los nuevos objetivos gubernamentales de descarbonización de los sistemas energéticos.
La transición hacia las energías renovables no hace sino amplificar esta tendencia. Cada vez más países avanzan para que la mayor parte de su suministro eléctrico proceda de fuentes renovables, lo que hace aún más limpio el uso del coche eléctrico y refuerza la demanda de baterías.
La clave esta en el almacenamiento de energía
Sin embargo, el problema de la energía solar y la eólica es su intermitencia, lo que las hace menos adecuadas para el suministro de energía de base, a menos que se combinen con el almacenamiento de energía y/o con tecnologías de generación más flexibles. Por ello, el almacenamiento de energía está llamado a desempeñar un papel clave en los esfuerzos de descarbonización a nivel mundial, proporcionando la flexibilidad que las centrales eléctricas renovables y las redes necesitan para generar electricidad fiable. Wood Mackenzie calcula que la capacidad mundial de almacenamiento de energía se multiplicará por 27 esta década.

Las baterías son una de las opciones más avanzadas para satisfacer este requisito de almacenamiento de energía y tienen un papel enorme que desempeñar si queremos llegar a la red cero. El almacenamiento en baterías para integrar las energías renovables en las redes eléctricas está ganando adeptos y creciendo rápidamente. Sin embargo, la mayoría de los sistemas de almacenamiento de energía que se están adoptando son de iones de litio, que tienen importantes limitaciones cuando se utilizan para el almacenamiento de energía estacionaria.
Las baterías de iones de litio son adecuadas para una respuesta rápida y un suministro de red de corta duración, con instalaciones típicas que tienen duraciones de descarga de sólo 30 minutos a 2 horas. Además, tienen escasas credenciales de sostenibilidad (cobalto, litio), costes relativamente altos y crecientes, y riesgos de seguridad por desbordamiento térmico.
A pesar de ello, la incidencia de las baterías utilizadas para el almacenamiento de energía en la red está aumentando, lo que supone una presión adicional sobre las materias primas y las cadenas de suministro de las baterías de iones de litio. Es necesario avanzar rápidamente en las mejoras y/o alternativas a las baterías de iones de litio para poder satisfacer tanto la demanda de los vehículos eléctricos como la del futuro almacenamiento de energía.
Nuevas químicas para aumentar la capacidad de las baterías
En este momento es difícil decir definitivamente qué nuevas químicas de baterías serán las ganadoras, aunque las baterías de litio-azufre, de bromuro de zinc sin flujo, de iones de sodio y de metal líquido nos parecen las más prometedoras.
Una cosa está clara: se necesitan desesperadamente químicas de baterías alternativas a las de iones de litio que tanto se usan en las baterías para coches eléctricos si queremos satisfacer el enorme aumento de la demanda que será necesario para llevar a cabo la transición energética, y hay espacio para más de una tecnología.

El mercado de las baterías evoluciona a gran velocidad. Aunque las baterías de iones de litio ya están muy maduras, el sector no se detiene: se avanza en nuevas químicas —como las LFP, las de sodio o las de estado sólido— que prometen mejorar el coste, la densidad energética, la seguridad y la sostenibilidad. Los fabricantes que no se mantengan a la vanguardia de la tecnología corren el riesgo de quedarse atrás.
¿Cuánto duran las baterías para coches eléctricos?
Es la gran duda de muchos compradores, y la respuesta es tranquilizadora: las baterías para coches eléctricos actuales están diseñadas para durar muchos años. La mayoría de fabricantes las garantizan 8 años o unos 160.000 km, y lo habitual es que conserven más del 70-80 % de su capacidad tras ese periodo. La degradación es lenta y, con buenos hábitos (evitar cargas rápidas continuas y no dejar el coche siempre al 100 % o al 0 %), la vida útil se alarga aún más.
Tipos de baterías para coches eléctricos
No todas las baterías son iguales. Hoy conviven varias químicas de iones de litio y empiezan a llegar nuevas tecnologías:
- NMC (níquel-manganeso-cobalto): gran densidad energética, habitual en modelos de larga autonomía.
- LFP (litio-ferrofosfato): más económicas, seguras y duraderas, cada vez más extendidas en modelos de acceso.
- Sodio y estado sólido: tecnologías emergentes que prometen abaratar costes y aumentar la seguridad y la autonomía en los próximos años.
Además, al final de su vida en el coche, estas baterías pueden tener una segunda vida como almacenamiento estacionario y, después, reciclarse para recuperar sus materiales. Si te interesa el almacenamiento doméstico, echa un vistazo a nuestra comparativa de baterías domésticas. Puedes consultar información oficial sobre movilidad eléctrica en el IDAE.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la batería de un coche eléctrico?
Suele garantizarse 8 años o 160.000 km, y muchas conservan más del 70-80 % de su capacidad tras ese periodo. Con buenos hábitos de carga, la vida útil es aún mayor.
¿Se pueden reciclar las baterías para coches eléctricos?
Sí. Al final de su vida útil pueden reutilizarse como almacenamiento estacionario y, después, reciclarse para recuperar litio, níquel y otros materiales valiosos.
¿Qué batería es mejor, LFP o NMC?
Depende del uso: las NMC ofrecen más autonomía y las LFP son más económicas, seguras y duraderas. Cada fabricante elige según el modelo.


