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Estaciones de carga para vehículo eléctrico
20Mar, 26 20/03/2026Cargadores Coche Eléctrico

Si vas a instalar un cargador en casa y tienes 5,75 kW contratados, alguien te habrá dicho que necesitas ampliar potencia. Casi nunca es verdad. Lo que necesitas es balanceo de carga, y cuesta bastante menos que pagar más potencia los doce meses del año.

Esta guía reúne todo lo que hemos ido publicando sobre el tema en un solo sitio: qué es, en qué se diferencia el estático del dinámico, cómo funciona de verdad, cuándo falla y cuándo no te hace falta.

Qué es el balanceo de carga

El balanceo de carga es un sistema que vigila cuánta electricidad está consumiendo tu casa en cada momento y le dice al cargador cuánta puede coger sin que saltes.

El problema que resuelve es sencillo de ver con números. Una vivienda con electrificación básica tiene 5.750 W contratados. Un wallbox doméstico típico pide 7.400 W él solo. Sin nada que lo controle, enchufas el coche y el automático salta antes de que te dé tiempo a subir a casa.

Con balanceo de carga, el cargador coge lo que sobra: si la casa está consumiendo 1.500 W, el coche puede tirar de los otros 4.250. Si pones el horno, el cargador baja al instante. Cuando el horno se apaga, vuelve a subir.

Balanceo de carga estático y dinámico: no son lo mismo

Esta distinción es la que más confusión genera, y la que más dinero te puede costar si te venden una por otra.

Estático. Se configura un tope fijo en el cargador: por ejemplo, que nunca pase de 3.700 W. Es sencillo y barato, pero es ciego. No sabe qué hace el resto de la casa. Si pones el horno, la vitro y la lavadora a la vez mientras carga, puedes saltar igual. Y en el escenario contrario desaprovechas potencia: a las tres de la mañana, con la casa dormida, tu cargador sigue limitado a 3.700 W pudiendo coger casi el doble.

Dinámico. Hay un sensor midiendo en la entrada de la vivienda. El cargador sabe en tiempo real cuánto queda libre y se ajusta solo, segundo a segundo. Nunca saltas y nunca desperdicias potencia disponible.

La diferencia práctica en una casa normal es grande: con balanceo de carga dinámico el coche carga de madrugada a potencia casi plena, cuando nadie consume nada. Con el estático, no.

Cómo funciona el balanceo de carga dinámico

Tres piezas, ni una más:

  • Un sensor de corriente —una pinza amperimétrica o un medidor— colocado en la acometida general, justo donde entra la luz a la vivienda. Ahí es donde ve todo el consumo.
  • Una comunicación entre ese sensor y el cargador. Puede ser por cable (lo más fiable), por Wi-Fi o por RS-485, según el equipo.
  • La lógica del cargador, que resta el consumo de la casa de la potencia contratada y le da al coche la diferencia, dejando siempre un margen de seguridad.

El ajuste no es instantáneo del todo: el coche tarda unos segundos en obedecer un cambio de consigna. Por eso los sistemas bien configurados dejan un colchón, en vez de apurar hasta el último vatio.

Un ejemplo con números reales

Vivienda con 5.750 W contratados, wallbox de 7.400 W y balanceo de carga dinámico configurado con un margen del 10 %:

  • 21:00. Cena, horno encendido, tele, luces. La casa consume 3.800 W. El cargador coge 1.400 W.
  • 23:00. Se apaga el horno, queda la nevera y poco más: 400 W. El cargador sube a 4.800 W.
  • 03:00. Casa dormida, 250 W. El cargador llega a su tope de 5.000 W y ahí se queda.
  • 07:30. Alguien pone el termo y la cafetera, 2.900 W. El cargador baja a 2.300 W sin que nadie haga nada.

Resultado de la noche: unos 35 kWh metidos en la batería, más de 180 km de autonomía, y el automático sin saltar ni una vez. Con la misma potencia contratada de siempre.

Cuándo falla el balanceo de carga

Esta es la parte que casi nadie cuenta, y es la que marca la diferencia entre una instalación que funciona y una que da guerra. En nuestra experiencia, los fallos vienen casi siempre de cuatro sitios:

  • El sensor está mal colocado. Si la pinza se pone después del cuadro en lugar de en la acometida, no ve parte del consumo. El sistema cree que sobra potencia cuando no sobra, y saltas igual.
  • El sensor está del revés. Las pinzas tienen sentido. Montada al revés, el cargador interpreta los valores invertidos y se comporta de forma errática.
  • La potencia contratada está mal metida. Si en la configuración alguien escribió 9.200 W y tienes 5.750, el balanceo de carga está calculando sobre un margen que no existe.
  • La comunicación se cae. En instalaciones por Wi-Fi, con el router lejos del garaje, el enlace se pierde. Un equipo bien configurado reacciona pasándose al mínimo seguro; uno mal configurado, sigue como si nada.

Si tu cargador salta a veces, o carga mucho más lento de lo que debería sin motivo aparente, casi seguro que es una de estas cuatro.

Balanceo de carga y placas solares

Si tienes fotovoltaica, el mismo sensor sirve para algo más: en lugar de mirar solo cuánta potencia queda libre, puede mirar cuánto excedente estás vertiendo a la red y mandarlo al coche.

Es un modo distinto, que los fabricantes suelen llamar solar o eco, y conviene saber que no todos los cargadores con balanceo de carga lo traen. Un equipo puede evitarte saltos y aun así no saber aprovechar tu excedente. Si tienes o vas a tener placas, pregúntalo expresamente: lo detallamos en cómo integrar tu cargador con placas solares.

Dos coches, o un parking entero

El balanceo de carga también funciona entre varios cargadores, y ahí es donde de verdad se vuelve imprescindible.

En una vivienda con dos coches eléctricos, el sistema reparte la potencia libre entre los dos puntos, dando prioridad al que tú decidas o repartiendo a partes iguales. En un parking comunitario el principio es el mismo pero a mayor escala: un gestor central reparte la potencia disponible entre todos los puntos activos.

Sin eso, la alternativa es dimensionar la acometida para que todos los vecinos puedan cargar a tope a la vez, que es carísimo e innecesario, porque no ocurre nunca.

¿Y si no quiero balanceo de carga?

Hay dos alternativas legítimas, y conviene conocer sus límites:

  • Limitar la potencia del cargador y punto. Dejarlo fijo en 3,7 kW. Funciona en casas con consumo bajo y previsible. Son unos 30 kWh en ocho horas, suficiente para el uso diario de la mayoría. El problema es el día que llegas con la batería vacía.
  • Programar la carga de madrugada. Si el coche solo carga entre las dos y las seis, el riesgo de coincidir con otros consumos es bajo. Pero no es cero: un termo eléctrico programado a esa hora te puede arruinar la noche.
  • Ampliar la potencia contratada. Es la opción cara. Pagas el término de potencia más alto los 365 días del año para cubrir unas pocas horas de carga nocturna, y en algunos casos obliga a tocar el cuadro o a tramitar con la distribuidora.

¿Necesitas balanceo de carga? Tres preguntas

Si respondes que sí a alguna, la respuesta es que sí:

  • ¿Tienes 5,75 kW contratados o menos y quieres un cargador de 7,4 kW?
  • ¿Vas a tener, ahora o más adelante, más de un vehículo enchufable en casa?
  • ¿Te ha saltado alguna vez el automático por juntar horno, vitro y lavadora?

Si tienes 9,2 kW o más contratados, vives solo y tu consumo nocturno es mínimo, probablemente puedas prescindir de él. Te lo diremos en la visita técnica si es tu caso: no vendemos lo que no hace falta.

Qué hace falta para instalarlo

Poco más que una instalación normal. El sensor va en el cuadro general, junto al interruptor de control de potencia, y de ahí sale la comunicación hasta el cargador. Lo que encarece no es el componente, que es barato, sino la distancia entre el cuadro y la plaza si hay que tirar cable.

En nuestras instalaciones, que parten de 1.300 € con IVA incluido con cargador, instalación y legalización, el balanceo de carga dinámico es lo que recomendamos por defecto en vivienda. Casi siempre sale más barato que ampliar potencia y resuelve el problema para siempre, también el día que llegue el segundo coche.

En resumen

El balanceo de carga es lo que permite cargar un coche eléctrico en una vivienda normal sin ampliar la potencia contratada. El dinámico, con sensor en la acometida, es muy superior al estático: aprovecha toda la potencia libre de madrugada en vez de quedarse en un tope fijo.

Y cuando da problemas, casi nunca es el equipo: es el sensor mal colocado, la potencia contratada mal configurada o la comunicación cayéndose. Son fallos de instalación, no de tecnología.

Si quieres saber qué necesita tu caso, lo vemos sobre el terreno. La visita técnica es gratuita y sin compromiso, en vivienda o en parking comunitario, en toda Cataluña.

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