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By SmartWallboxes
El autoconsumo colectivo 5 km es, desde marzo de 2026, la nueva regla de juego en España. Hasta entonces, la instalación fotovoltaica tenía que estar a menos de 2 kilómetros de quienes consumían su energía. El Real Decreto-ley 7/2026 ha llevado ese radio a 5.000 metros y, con ello, ha desbloqueado un tipo de proyecto que en Cataluña llevaba años atascado: la cubierta grande que está cerca del pueblo, pero no lo bastante cerca.

Qué dice exactamente el RDL 7/2026
El Real Decreto-ley 7/2026, de 20 de marzo, se publicó en el BOE el 21 de marzo, entró en vigor el 22 y el Congreso lo convalidó el 26. Nació como respuesta a la crisis energética derivada del conflicto en Oriente Medio, pero incorpora cambios estructurales en autoconsumo que van mucho más allá de la coyuntura.
En lo relativo a la distancia, la norma considera instalaciones próximas asociadas a través de red las instalaciones fotovoltaicas o eólicas de hasta 5 MW situadas a menos de 5.000 metros de los consumidores asociados, dentro de la misma zona de distribución y conectadas en baja o media tensión.
Conviene leer esa frase entera, porque cada condición filtra proyectos:
- Hasta 5 MW. Por encima de esa potencia, el límite sigue siendo de 500 metros.
- Fotovoltaica o eólica. Otras tecnologías se quedan también en los 500 metros.
- Misma zona de distribución. Si generación y consumo cuelgan de zonas distintas, la distancia no salva el proyecto.
- Baja o media tensión.
De 500 metros a 5 km: la historia de un límite
El recorrido explica por qué este cambio importa tanto. El RD 244/2019 fijó el límite inicial en 500 metros. El RDL 18/2022 lo amplió a 1 kilómetro para instalaciones en cubierta. El RDL 8/2023 lo llevó a 2 kilómetros para todas las tecnologías. Y el RDL 7/2026 lo sitúa en 5 kilómetros para fotovoltaica y eólica de hasta 5 MW.
Cada ampliación anterior fue un parche. Los 500 metros originales estaban pensados para el bloque de pisos que se autoabastece con su propia cubierta, no para compartir energía entre edificios. Los 2 kilómetros de 2023 ya permitían algo, pero seguían dejando fuera la geometría más habitual del territorio catalán: un núcleo urbano compacto y las cubiertas aprovechables —naves, cooperativas agrarias, equipamientos— en la periferia.

Qué abre el autoconsumo colectivo 5 km en Cataluña
Polígono industrial y núcleo urbano. La cubierta de una nave a la entrada del pueblo puede alimentar viviendas del casco. En comarcas como el Baix Llobregat o el Vallès, donde el polígono y la zona residencial casi se tocan pero rara vez están a menos de 2 km en línea recta, esto cambia la ecuación por completo.
Equipamiento municipal y barrio. Un pabellón deportivo, una escuela o un almacén municipal con buena cubierta y consumo bajo en verano puede repartir esa energía entre vecinos que sí consumen.
Masías y explotaciones agrarias. El mundo rural catalán está lleno de edificaciones dispersas con cubierta de sobra y consumo modesto, a tres o cuatro kilómetros del núcleo. Ese era exactamente el rango que quedaba huérfano.
Comunidades de vecinos sin cubierta útil. Si el edificio tiene la cubierta ocupada, orientada a norte o protegida patrimonialmente, ya no está condenado a renunciar: puede asociarse a una instalación ajena dentro del radio. Y el acuerdo se aprueba en junta con una mayoría reducida, como explicamos en nuestro artículo sobre placas solares en comunidad de propietarios.
El gestor de autoconsumo: la figura que faltaba
El RDL 7/2026 crea también, dentro de la Ley del Sector Eléctrico, la figura del gestor de autoconsumo: la persona física o jurídica que, autorizada por los consumidores asociados, los representa y realiza en su nombre los trámites necesarios para el buen funcionamiento de la instalación.
No es un detalle menor. El principal freno práctico del autoconsumo colectivo nunca fue técnico, sino administrativo: coordinar a quince titulares distintos, con quince comercializadoras distintas, para firmar y mantener actualizado un acuerdo de reparto. Ahora hay una figura legal que puede asumir esa gestión.
La letra pequeña que sigue vigente
Un radio mayor no significa que todo valga. Antes de dar por viable un proyecto, hay tres comprobaciones obligatorias:
- La distancia se mide entre los puntos frontera, no entre fachadas ni entre municipios. Cinco kilómetros y cien metros es no.
- El acuerdo de reparto entre participantes debe estar firmado y comunicado a la distribuidora. Sin él, no hay reparto de excedentes.
- Compartir a través de la red no es compartir ahorro euro por euro. Por el camino se pagan peajes y cargos.

Qué hacer si te interesa
Si estás valorando un proyecto compartido, el orden razonable es: identificar la cubierta candidata, verificar la distancia real entre puntos frontera y la zona de distribución, dimensionar según el consumo agregado —no según el espacio disponible— y solo entonces hablar de reparto.
Y antes de firmar nada, revisa qué ayudas siguen abiertas: las recogemos actualizadas en nuestra guía de subvenciones para placas solares en Cataluña.
En Smart Wallboxes diseñamos e instalamos fotovoltaica y almacenamiento en Cataluña. Si quieres saber si tu cubierta —o la de tu vecino— entra dentro del radio, escríbenos y lo comprobamos.

